Entrevista a Damián Perea

Damián Perea (1974, Gran Canaria) es, a pesar de su juventud, una de las figuras más activas y relevantes de la animación canaria. El primer contacto de Perea con la animación le lleva a dirigir el primer cortometraje de animación realizado en las islas Canarias ("Podría ser peor", 1999). Poco después se encarga de dirigir la animación de la célebre campaña publicitaria del euro "Los García" (2001). En 2006 consigue poner en pie la primera edición de Animayo, el festival de animación de Gran Canaria y el primero de las islas afortunadas.

1. A pesar de ser uno de los principales talentos de la animación canaria, comenzaste estudiando Dirección y administración de empresa. ¿Cómo llegaste al mundo de la animación y con qué dificultades te encontraste?
Tengo pasión por el cine desde que tenía cinco años, cuando mis padres me sentaron en la primera fila para ver El imperio contraataca. Imagínate el impacto siendo tan pequeño ver aquellos bichos tan grandes, en esa pantalla tan cerca. A partir de ahí nace mi afición al cine. Más adelante, ya de adolescente, realizaba con mis amigos los típicos "cutrecortos" durante los fines de semana, los cuales se iban acumulando hasta llegar a más de doscientos sin acabar ninguno. Un fin de semana mis amigos me llamaron para decirme que era la Copa del Rey y no podían quedar para terminar el corto, en ese momento vi una bola de plastilina blanca en casa, y me dije "pues si no puedo tener actores me los crearé". Aquello fue la catarsis con la animación porque me di cuenta de las posibilidades de la animación y que en definitiva estabas dando vida a un objeto y eso es maravilloso. Te sientes como un dios dando vida a un trozo de plastilina, una sensación maravillosa, única, todavía recuerdo el momento en el que empecé a animar. Fue algo realmente fortuito, ya que yo iba para director de ficción pero empecé por la dirección de animación.
Por otro lado, mi decisión de estudiar empresariales proviene de que en aquel momento si te querías dedicar al cine tan solo podías estudiar Ciencias de la Información, algo que considero muy alejado del cine, o irte al extranjero a gastarte una fortuna. Estudiar empresariales me sirvió por tanto para tener otro tipo de mentalidad, ya que todas las asignaturas y trabajos de la carrera los adapté como si estuviera preparando una empresa cinematográfica. A los profesores les hacía bastante gracia, ya que se preguntaban qué hacía yo allí, cuando en realidad debería estar estudiando cine. Solo a partir del momento en el que fui nominado a los Goya fue cuando decidí que había aprendido todo lo que tenía que aprender en empresariales y comencé a trabajar profesionalmente en el cine. Con el tiempo esto me ha servido de mucho, ya que me ha posibilitado tener una faceta de productor y un impulso de emprendedor muy valioso. Sin eso, probablemente todavía estaría buscando cómo ganarme la vida y eso ya es bastante difícil aquí en Canarias, donde lo importante para tener éxito es mantener una actitud empresarial que te obligue a salir fuera y llamar a todas las puertas.
Mi recomendación en este sentido para otros animadores es que no se torturen si por dinero no pueden ir a estudiar cine fuera, com me pasó a mí. Un ejemplo, Almodóvar era telefonista y Amenábar no llegó a terminar la carrera. Lo más importante de estudiar en una escuela de cine es que tienes ya todas las facilidades, equipo y sobre todo gente como tú que puedes liar para tus producciones. Pero puedes perfectamente estudiar de forma autodidacta como hice yo combinándolo con otro tipo de estudios. Esto sirve para mantener otro tipo de mentalidad, como por ejemplo ser un productor o ayudarte a financiar. Yo por ejemplo, todo lo he aprendido de manera autodidacta, fui buscando a los maestros que yo quería o las materias que necesitaba. Por ejemplo, a John Matterson, director de fotografía de Gladiator, o a Juanma Bajo Ulloa, o a Syd Field y a Linda Seger para guión, yo quería que estas personas me enseñaran, así que fui eligiendo a los profesores que yo quería tener para trabajar con ellos; también viendo muchas películas, parando las películas fotograma a fotograma para ver cómo se hacían. Así que si tenía que aprender de los maestros, quería aprender de los mejores, lo cual no desmerece el papel de los profesores de la universidad, pero para mi carácter la mejor escuela ha sido establecerme como productor y comenzar a trabajar de forma autónoma.

2. Has desarrollado tu trabajo en ámbitos muy diferentes, como el stop-motion, el 3D o la animación flash, ¿qué diferencias encuentras en todas estas técnicas? ¿Con cual te sientes más cómodo?
Para mí, la técnica más mágica y a la que más cariño le tengo es a la animación con plastilina. Por otro lado, soy consciente de que tras haber dirigido la animación de la campaña del euro, tuve unas condiciones de trabajo que no me permitían volver atrás, al bajo presupuesto. Por eso no he vuelto a trabajar con esta técnica, y no lo haré hasta que tenga unas condiciones parecidas de presupuesto y recursos. Tras esta experiencia comencé a explorar otras técnicas. En ese sentido el 3D me parece muy cómodo a la hora de trabajar y corregir, es una técnica muy intuitiva. Lo que no me gusta del 3D es que te permite cambiar indefinidamente la historia. Como yo tengo un gran afán perfeccionista, trabajar con el ordenador me da muchas posibilidades de volver otra vez sobre lo mismo y retocar y corregir. Con el 2D tengo una relación peculiar. Llevo diez años trabajando en un cortometraje muy lento de realizar porque lo estoy realizando todo en la hoja de papel. Se trata de una técnica muy hermosa pero a la que no pienso volver en cuanto acabe este proyecto, ya que no tienes tanto control sobre ella, has de confiar demasiado en tus animadores, de una forma muy similar a como cuando trabajas con actores. Esto me lleva a pensar que lo más cómodo para mí es trabajar en 3D pero lo más romántico quizás sea la plastilina, porque tocas y mueves el muñeco directamente. Hablando con Peter Lord, me comentaba que echaba de menos el mundo de los platós y los rodajes. Eso es lo malo del 3D, que ya no puedes tocar el muñeco. Ese también es otro problema de ser director, ya que a mí me gusta mucho estar sobre el muñeco, tocar y animar, y como director o productor tienes que aprender a delegar, a confiar en el animador y pierdes ese control directo, pero no te queda otra. Una forma de compensar esta falta es la de aprovechar y reservarte ciertas escenas para ti, o hacer pequeñas piezas tú solo. De esta forma compenso la necesidad que tengo de animar.

3. De igual manera, has creado trabajos por cuenta ajena, como videoclips o publicidad y trabajos propios. ¿Cómo es tu forma de trabajo habitual? ¿Sigues un mismo patrón de trabajo en cada caso?
Mi suerte o desgracia fue que gracias a la campaña del euro pude trabajar en publicidad de una forma que ya no es posible. Hoy en día todo está en manos de los creativos de publicidad, no hay mucho margen para la creatividad, y de esa manera yo ya no quiero trabajar más. Cuando hoy en día me encargan publicidad es porque confían de mí de manera absoluta. Lo último que hice fue para la campaña del 2016 Las Palmas de gran Canaria capital cultural europea, y fue porque me dieron absoluta libertad creativa.
Mi sistema de trabajo es el siguiente: trabajamos a partir de una idea o guión con el cliente con muchos bocetos e ilustraciones y después nos ponemos a hacer el storyboard, aunque a mí me gusta mucho el trabajo de creación mientras se va preparando la historia. A continuación se reúne todo el equipo y realizamos una sesión de brainstorming y mientras unos van lanzando ideas otros van dibujando y a partir de esos dibujos me voy inspirando. Cuando trabajo solo, me inspiro mucho en la música.
Esto que voy a decir a continuación no lo he contado nunca pero yo de pequeño cogía y grababa todas las películas en cinta de casette, solo el audio, y me imaginaba toda la historia plano a plano en mi cabeza. Esa ha sido la mejor escuela de montaje y creatividad que he tenido en mi vida y se lo recomiendo a otras personas como ejercicio para sus hijos. Esto fue algo que descubrí jugando,como todo buen aprendizaje. Muchas veces cuando estoy con creativos soy capaz de visualizar las escenas rápidamente, es una capacidad para la que he sido entrenado sin querer y que a ellos tanto les sorprende. Yo hablo visualizándolo todo. Por ejemplo, cuando estoy hablando con alguien por teléfono, puedo imaginarme gracias al eco de la voz de la otra persona el espacio en el que se encuentra, la habitación, etc. Hay gente que simboliza con palabras, o colores, yo lo visualizo todo con escenas.

4. A partir de 2006 te embarcas en la aventura de dirigir un festival de animación en Las Palmas de Gran Canaria. ¿Qué dificultades tiene la dirección de un festival tan especial como Animayo?
El festival surgió como necesidad de realizar cosas sin tener que gastarnos una fortuna para atender a otros festivales ni salir de aquí. Los canarios somos muy de nuestra tierra, nos gusta vivir aquí ya que se vive muy bien, por lo que me planteé traer un festival hasta Gran Canaria, que es un paraíso, y que el festival fuera creciendo, en vez de tener que ir a Annecy, donde hace frío y siempre llueve (que no sé cómo consiguen que esto pase pero lo cierto es que cada año es así). Llegará un día dentro de veinte años que todo el mundo prefiera venirse al festival de Canarias antes que a Annecy.
Por ahora el festival sigue siendo una apuesta de todo el equipo de Animayo, que hacemos con mucha ilusión y con mucho amor. Ya nos compensa cuando vemos a todos los animadores, super contentos y felices, escribiéndonos después de muchos años y diciéndonos que quieren volver al festival. Todos los años tenemos a Bill Plympton, al que le encanta venir. Hay gente que nos ha llamado para decirnos, ya desde el segundo año, que los hemos tratado mejor que en Cannes. Somos un festival pequeñito en comparación con Cannes, pero quizás por eso podemos dar un mejor trato que en otros festivales tan grandes y muy conocidos. Como tenemos pocos invitados, los tratamos como a reyes. Hay años en los que tenemos muchos invitados, y luego me doy cuenta de que prefiero tener menos, ya que lo paso mal pensando que no los estoy cuidando tal y como se merecen. No sé, supongo que es una manía que tenemos todos los que nos gusta ser buenos anfitriones. Cuando estoy en una fiesta, también me siento mal porque quiero estar y hablar con todos. Me gusta enseñarles la isla, no sé, en definitiva que se encuentren bien y cómodos, y creo que esta ha sido la clave del éxito del festival.
Luego está el éxito del público. El año pasado tuvimos 4000 personas, y esto se debe a que la gente valora tener a un artista de forma tan cercana. Para mí es importante que entiendan que el mundo de la animación es diferente, un mundo mucho más sencillo que el del cine y donde es muy importante la colaboración entre todos. En una película de animación lo más importante es el equipo, y yo creo que este espíritu se transmite al público que asiste. Cuando vienen grandes profesionales, como Roger Kupelian (El señor de los anillos), Kevin Blank (supervisor de Lost, Alias o la última de Spielberg Terranova), o Ryan Woodward (storyboarder de Iron Man y Spiderman, entre otras), la gente alucina y quiere acercarse y preguntarle cómo comenzaron a trabajar.
Por otro lado, otro aspecto esencial de Animayo es que es el único festival de toda Europa que pone su programación infantil en el hospital oncológico para los niños internos, con la colaboración de Antena3 y la Caja de Canarias, y este es para mí el proyecto más bonito del festival. El hecho de llevarte un animador de de Disney como Raúl García o Pixar como Carlos Baena hasta el hospital me parece algo precioso, que los niños le pidan dibujar a Nemo o a otro personaje, es un lujo que podemos ofrecer.
Ahora gracias al Patronato de Turismo de Gran Canaria y a la colaboración con Egeda US hemos podido llevar a Los Angeles en Beverly Hills lo mejor del festival y además de hacer presentaciones del festival en las mejores universidades de Los Angeles como la AFI (American Film Institute), o Los Angeles Film School.
Pero esto no significa que las cosas sean fáciles o vengan rodadas. Nuestras dificultades son todas las que uno se pueda imaginar, ya que somos un festival independiente. Nos pasamos seis meses buscando presupuesto y eso desgasta muchísimo, mientras que otros festivales ya tienen su presupuesto atado en cuanto se acaba la última edición. Aunque haya crisis, Animayo está sobreviviendo porque nos planteamos una filosofía a la japonesa que hace que, a pesar de contar con menor presupuesto, decidamos trabajar más. Esto nos permite tener una mayor participación de público y que el festival continúe en activo. Otros festivales en cambio, en el momento en que no tienen presupuesto, hacen menos o no hacen nada, para demostrar que no trabajan sin dinero. Esta no es nuestra mentalidad. Les entiendo pero como nosotros no vivimos de esto, nos lo podemos permitir por ahora.

5. Por tu trabajo, sueles moverte fuera y dentro de España. ¿Crees que el nivel de profesionales de la animación en España puede compararse con el de otros países?
No considero que tengamos un nivel superior al de otros países, ya que hay dos condicionantes: dinero y mucha gente haciendo lo mismo. Son dos cosas que en España no tenemos. A pesar de ello, actualmente hay gente buenísima, excelente. Yo he notado el salto cuántico de cuando empecé a ahora mismo. A pesar de ello, nunca deberíamos compararnos con otras industrias como la norteamericana, la alemana o la francesa - la cual está últimamente empeorando muchísimo - porque ellos llevan mucho más tiempo. España siempre ha vivido de realizar los trabajos de otros países, igual que China ahora. De esta manera no puedes despegar. En el momento en el que comienzas a realizar tus propios productos, vuelves a recuperar animadores que estaban fuera. Yo creo que es ahí donde está la clave, en dejar de producir cosas para América u otros países, con los que aprendes muchísimo, y comenzar a trabajar en tus propios proyectos y trabajos.
Es por ello que creo que las comparaciones son odiosas y sobre todo cuando comienzas. Para mí es ya es todo un logro que mi primer corto fuera la primera película de animación realizada en Canarias. En ese momento jamás podría haberme comparado con Aardman. En vez de pensar eso, considero que el cortometraje podría haber sido mucho peor, porque lo hice con nada, casi con un millón de pesetas, así que puede considerarse casi un milagro, aquí nadie había pensado en invertir en animación, no existían escuelas ni tradición. Me puse a animar yo solo, en un estudio encerrado durante siete meses, perdiéndome los carnavales de Gran Canaria y unos días de sol increíbles, pero bueno, todo tiene su recompensa. Después cuando acabas y ves el resultado es cuando te sientes muy orgulloso. Por ejemplo, cuando trabajé en la campaña del euro, traje a animadores de Aardman y al contarles que yo realizaba 700 fotogramas al día y ellos tan solo realizaban 100 al día, alucinaban, pero claro, yo lo veía como algo normal porque era una necesidad en ese momento, incluso pensaba que eran pocos fotogramas al día y siempre intentaba hacer más. El hecho de trabajar también fuera de la industria, no encorsetarte y ver otras cosas puede ser útil.


6. Tras una primera década de siglo XXI en el que la animación en 3D se ha consolidado como la principal técnica de la animación comercial, esta segunda década está llena de incertidumbres creadas en torno a la animación estereoscópica. ¿A qué retos se enfrenta la animación en esta nueva década del siglo XXI?
Yo tengo la idea de que no deberíamos cometer el error que se está cometiendo ahora, aunque todo tiene su equilibrio y acaba equilibrándose con el tiempo. Ahora está de moda la estereoscopía y todo el mundo quiere utilizar la técnica y para mí es un auténtico desastre ya que satura la imagen de efectos, igual que cuando ves un videoclip. Lo importante debe ser contar una historia y luego buscar una técnica que sirva para contarla. Si decido utilizar la estereoscopía es porque ayuda a la historia a contarse mejor. Las técnicas no deberían estar "de moda", deberían estar en función de la historia. Yo he utilizado 2D, 3D, animación con plastilina, con actores, ficción o Flash por esta misma razón, porque cuando escribo la historia ya pienso en una estética y una técnica determinada.
Aunque todo el mundo considera que el 2D está pasado de moda, yo pienso que algún día volverá, aunque ahora mismo sigue siendo demasiado caro y si lo vas a utilizar, es importante utilizarlo bien con suficiente presupuesto. Piensa que la moda de realizar estereoscopía viene de la década de los 50, y ha tenido varios momentos de olvido y resurrección, así que no creo que esto vaya a sustituir nada hasta que no exista un 3D que salga de la pantalla sin necesidad de utilizar gafas. Me da mucha pereza sustituir mi televisión por otra con tecnología 3D, de la misma manera que me da mucha pereza cambiar toda mi colección de películas en DVD y VHS por otra en Blu-Ray. Para mí todo esto es una forma de obligarte a consumir. Los que aman el cine de verdad ven películas sin importarles que sea estereoscópica o no.

7. ¿Cuáles son tus principales influencias artísticas o profesionales?
No he tenido tantas influencias de la animación como del cine de ficción. Obviamente he visto mucho cine de Disney de pequeño, y sobre todo mucha animación checa y del este, pero cuando creces comienzas a conocer el trabajo de otros artistas como Petrov, aunque no considero que este me haya influido, ya que él es como el Mozart de la animación y todo el resto somos como los Salieris. Sí que puedo hablar en cambio de películas que me han marcado, como Pesadilla antes de Navidad, La guerra de las galaxias, 2001 una odisea del espacio. Los cortometrajes de Wallace & Gromit fueron para mí algo muy especial, ya que aprendí a animar viéndolos a fotograma a fotograma. Otras influencias incluirían a Werner Herzog, o artistas como Klimt, Picasso o Dalí y el surrealismo en general, y artistas canarios como Alberto Manrique o César Manrique, un gran artista, arquitecto-urbanista de Lanzarote, que me inspiró en otros sentidos como por ejemplo en ese amor por su isla, con su lucha por preservar un entorno y hacer que una acción local pueda tener una repercusión internacional que haya sido seguida en otras partes, para mí eso ha sido una inspiración de vida. Otros profesionales con los que he trabajado y que me han influido enormemente han sido Mike Woods, Juanma Bajo Ulloa, así como los invitados y amigos que acuden a Animayo. Otros profesionales con los que he trabajado y que me han influido enormemente, así como los invitados y amigos que acuden a Animayo. Me gusta sentirme siempre como un alumno que intenta aprender, el día que piensas que ya lo sabes todo, se acabó la cosa. Soy una persona muy observadora y me gusta aprender hablando. Otras influencias provienen de la gente que tienes alrededor, tu familia, mis amigos, así como mi isla, que también me inspira mucho. También sirve mucho viajar, porque me permite volver a mi isla y verla con otros ojos. De hecho, me gusta mucho hacer fotografías, he realizado también exposiciones de fotografía y es algo que me permite ver los sitios con otros ojos, las cosas que me sorprenden de los sitios. Eso es porque intento mantener un poco la mentalidad budista del aprendiz. Esta es la única clave tras doce años de realizar animación profesional, cada vez tengo la sensación de saber menos, de que me queda por aprender cada vez más. Soy muy competitivo, deportivamente hablando. Me encanta la competitividad, es algo que considero muy positivo para aprender.

8. Uno de los aspectos favorables de la pasada década fue que permitió una cierta diversificación y descentralización de la producción de animación en España. ¿Cómo ves en este sentido el panorama de la animación en las islas Canarias?
Con Año Cero formamos a más de trescientos animadores, muchos de ellos están haciendo ahora sus propios proyectos. Yo creo que la labor realizada durante estos años con Animayo y con Año Cero va hacer que en una década el panorama en Canarias sea impresionante. Ten en cuenta que el 65% del contenido de Animayo es formativo, cualquier invitado que viene aquí da una charla o realizar una masterclass. Esto está creando a los asistentes la oportunidad de ver a los mejores y aprovechar esos conocimientos. Yo creo que está generando futuro para las islas y que en breve tendremos muchísimas producciones de calidad, aunque no podemos hablar de una industria de la animación en España o en Canarias. El panorama en general está muy desestructurado, hay animadores independientes pero falta un engranaje para que todo eso ruede de forma conjunta. Lo que sí hay es mucha gente trabajando y generando ilusión y proyectos, y confío en que en Canarias acabe pasando como en el País Vasco, donde hay una gran cantidad de empresas y gente trabajando sin depender de Madrid o Barcelona. Lo bueno de Internet es que permite romper las barreras físicas. Para mí tampoco es malo que muchos profesionales se quieran marchar, porque más adelante querrán volver pero lo harán con la formación y la experiencia adquirida. También ocurre, por ejemplo, que yo haya dado clases en CalArts en Los Ángeles y en Nueva York y que en la Universidad de las Palmas en cambio no haya dado jamás una clase. Cuando acabe ese complejo que considera que todo lo de fuera es lo mejor, irán saliendo buenas cosas.
La clase que di en CalArts trataba sobre cómo realizar proyectos con poco dinero y pocos recursos, un poco a la manera "cubana" o canaria, que es también la forma en la que se trabaja en Europa. Los alumnos estaban todos encantados, la profesora me miraba pensando que se le irían todos a Europa, porque para ellos fue muy inspirador, ya que la mayoría se encuentran muy desanimados en esa escuela tan cara. Entre otras cosas que les dije, comenté que si yo tuviera 50.000 dólares, que es lo que vale al año estar allí, no me los gastaría en CalArts sino en hacer un corto. La escuela funciona para prepararte a trabajar en la industria pero si lo que quieres de verdad es ser un autor, desarrolla tu propia historia y ponte a trabajar. Hay muchos animadores españoles que están saliéndose de Pixar para hacer sus cortometrajes, porque sus ambiciones son otras, no quieren pasarse diez años animando el tornillito de Buzz Lightyear. Si reúnes el trabajo realizado por muy buenos animadores en los grandes estudios, igual lo que han hecho no pasa de una hora y además no les pertenece. En cambio, en Europa tienes autores que se han hecho ellos solos varias horas de animación con su propio material y en poco tiempo. En ese sentido creo que es importante quitarse la idea de que fuera se trabaja mejor. Yo elegí no trabajar en la industria, eso me perjudicó de alguna manera pero también tuvo sus ventajas. Si entras en un estudio grande, debes plantearte lo que quieres hacer ahí, intenta aprender todo lo que necesites y más tarde hacer tus propias cosas.

9. ¿Qué consejo le darías a otros animadores, sobre todo a los más principiantes?
Creo que es importante hacer lo que uno le guste. Como decía antes, si te planteas que quieres trabajar en una gran producción, has de ser consciente de que encargarás tan solo de realizar pequeñas partes, que igual en conjunto no llegan a completar minutos. Es lo que pasa cuando haces publicidad, ¿qué le vas a decir a tus hijos? En cambio, si miras por ejemplo a Bill Plympton, te das cuenta de lo bien que le ha ido profesionalmente. Cuando ganó el Oscar, le ofrecieron una gran cantidad de dinero para hacer cosas, y él dijo que no, que quería hacer que sus propios proyectos. Imagino que lo pasaría mal al principio, pero él está ahora como quiere. En Estados Unidos no es tan conocido como en Europa, donde lo tratamos como si fuera un dios, un poco como a Woody Allen, pero está realizando casi un largo al año y multitud de cortos.
Si tienes dinero para estudiar, vete a una escuela, pero piensa que con ese dinero podrías estar haciendo un cortometraje. Si no lo tienes, anímate y lucha por hacer lo que quieres. Cuanto más te cueste sacar adelante tu proyecto, más lo valorarás en comparación con alguien que ha tenido muchas facilidades y que a la mínima que se caiga, no será capaz de levantarse. Esto es muy importante, aprender a resistir todas las adversidades ya que este es un mundo muy difícil. También le diría a cualquier principiante en la animación que no le haga caso a los making offs que salen en los DVDs de la industria, son muy bonitos e inspiradores, pero falsos. Dejad de soñar y comienzad a hacer muchos "cutrecortos", porque llegará un día que ese "cutrecorto" ya no será tan cutre y se podrá enseñar. Así pues, ver menos y hacer más. También es fundamental leer mucho, ya que noto que cada año hay menos calidad en los guiones de las películas, mientras que la calidad técnica va aumentando, pero sin historias. Para dar alma, tiene que haber un fondo y algo que merezca la pena ser contado. La pelota que bota ya se ha contado mil veces, así que hay que buscar las historias y cuando creas que no puedes más con tu alma, hay que encontrar la motivación para seguir trabajando.

Más información:
Web de Damián Perea
Festival Internacional de Cine de Animación, Efectos Especiales y Videojuegos de Gran Canaria - Animayo