Allison Schulnik: la belleza de la putrefacción

Allison Schulnik, fascinante tela de araña.
Allison Schulnik es una joven artista estadounidense con una breve pero muy sorprendente filmografía, que está causando una gran sensación en Internet con su último cortometraje. A pesar de diversos comentarios en Internet que la vinculan equivocadamente a Tim Burton o el cine de horror japonés, la californiana tan solo comparte con ellos una cierta fascinación por lo mórbido, pero sus fuentes y sensibilidad resultan bastante distintas. La artista finalizó sus estudios de animación experimental en CalArts en 2000 y hasta la fecha ha realizado seis cortometrajes de una gran coherencia estética, que continúan o de alguna forma prolongan su obra pictórica. Ambos soportes -la pintura y la animación- la muestran muy vinculada al neoexpresionismo y a pintores como Francis Bacon, Anselm Kiefer, Lucien Freud o Jean-Michel Basquiat. Lo interesante sin embargo es la fijación que parece sentir la autora por el kitsch, como una versión perversa del catalógo de Lladró (entre sus cuadros abundan las naturalezas muertas de flores, payasos, gnomos y animales domésticos) y como ha sabido trasladar de forma genuina este universo pictórico tan particular al ámbito de la animación.
En sus piezas de animación hay un afecto y una ternura tan solo intuida en los cuadros de Schulnik. La magistral alternancia entre fragilidad y repugnancia convierte a Mound en una de las más importantes piezas de animación de este año 2011 que se acaba.

Las espectrales figuras del cortometraje celebran, a diferencia de la intensa angustia que sienten los personajes de los infiernos de El Bosco, la descomposición de sus formas en un ritual orgiástico y colectivo. Todo en esta obra produce una extraña vibración, desde la sabia construcción del espacio-tiempo, suspendido en un más allá eterno gracias a la combinación de fondos negros, blancos y ocres, hasta el incesante movimiento de sus figuras, que recuerda los time-lapse de los documentales de naturaleza, con sus continuas referencias a las flores, los hongos y demás miembros de una botánica en putrefacción. Resulta revelador ver como la pureza de este gnomos y plantas originalmente puras e inmaculadas, de una belleza de porcelana, se ha ido contaminando con otros colores hasta desfigurar sus contornos. En este sentido el tema musical de Scott Walker, It's Raining Again, en frágil equilibrio entre el horror y el romanticismo más adocenado, aporta una importante clave de sentido: se trata de un retrato de la belleza en pleno proceso de caducidad y putrefacción, y por tanto, de lo hermosa que puede ser también la muerte y la decadencia, tal y como desvela el baile fúnebre final.
Schulnik es una bailarina frustrada; la animación le da la oportunidad de coreografiar formas al ritmo de la música.

La naturaleza turbadora: un tema muy presente en el audiovisual contemporáneo.

El bosque fantasmagórico de hongos por el que pasea uno de los personajes de Mound.
Sin duda alguna, la composición más inquietante y enigmática del cortometraje: una enorme forma arropada por una gran cantidad de seres, engulle y regurgita de nuevo dos seres que le dan .
No hay sexo ni malicia en los seres que pueblan Mound, pero sí sexualidad y horror.
Dos hermosas imágenes que evocan la intensa imaginería mexicana sobre la muerte.

Más de cien figuras abren el cortometraje.
Podrían ser las piezas de una colección de porcelanas...
Antes de llegar a Mound, Schulnik realizó varios videoclips para la banda de indie-folk norteamericana Grizzly Bear, como Hobo the Clown (2008) o Forest (2009), que ya indagaban en la sensibilidad de su obra pictórica.


Los cortometrajes que la artista realizó en CalArts (The Slaying, 1997; Vedma, 1999; Pistacchio, 2000) no se encuentran disponibles en Internet, por lo que no podemos comprobar si en ellos ya se aprecia su estilo actual, aunque es posible pensar que sea así, si nos atenemos a la sinopsis del segundo de ellos: un cuento medieval sobre una reina malvada que obliga a un bufón de la corte a suicidarse mientras baila para ella. De sus entrañas nace entonces una sustancia pegajosa que recubre todo el castillo, sublimando la maldad del lugar.
Más información sobre Allison Schulnik:
Web de la artista
Entrevista en The Huffington Post
Exposición de la artista