Joseph Wallace, explorando el inconsciente victoriano

Joseph Wallace es un animador residente en Bristol, con intereses en la ilustración, la animación, la moda y el teatro y una obra que comienza a abrirse paso por su variedad e interés. Algunos de sus clientes son la BBC, Bristol Old Vic y Real Design and Media. Es uno de los artistas asociados con compañías teatrales inglesas como Twisted Theatre, Fairground, Bristol Old Vic, Young Company y el Wardrobe Theatre.
Uno de los aspectos más curiosos de Joseph Wallace es que muchos de sus trabajos suelen contener elementos que parecen surgidos directamente de la estética (y la ética) victoriana. Por ejemplo, Showdown at Yohoko Valley (2007), un trabajo que recuerda al excepcional Panique au Village de los belgas Stéphane Aubier y Vincent Patar, contiene una formidable pelea entre soldados europeos y población autóctona, casi como una relectura surrealista del colonialismo británico. La pieza fue seleccionada para los festivales DepicT y Encounters International en 2007.

El extraño gato-mono de Curioser and Curioser (2007) acaba capturado en una especie de iglesia rústica. Imposible no evocar la obsesión por las especies exóticas importadas de África, América y Asia que sacudió la Europa en el siglo XIX y que está en la base del desarrollo de la biología y las teorías evolucionistas de Charles Darwin.

No es casualidad que Wallace participará realizando las animaciones para el documental The Life and Death of Isambard Kingdom Brunel (2009), uno de los ingenieros más prototípicos de la era de la revolución industrial. La animación recuerda en algunos momentos a los gags de Terry Gilliam con The Monty Phyton.

Stopping by Woods on a Snowy Evening (2009) se basa en un poema del mismo título del americano Robert Frost, el Antonio Machado de los norteamericanos. El cortometraje realizado en la Newport Film School.

La luminosa We Weren't The First Ones Here (2010) explora el paso de diferentes generaciones en una casa, pero sin los traumas domésticos ni los fantasmas torturados de la doble moral británica que pueblan la novela gótica de finales del siglo XIX. Digamos que el cortometraje sería como un regreso a los temas de novelas como Otra vuelta de tuerca (1898, Henry James), o el largometraje Rebeca (1940, Alfred Hitchcock), pero desde una perspectiva contemporánea, sin dolor ni frustración.

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