El centenario de Joseph Barbera

Joseph Barbera, en una fotografía sin fecha publicada por Warner. (Probablemente de la década de 1980).
Joseph Roland Barbera, más conocido como Joe Barbera, una de las mitades creativas de Hanna-Barbera (actualmente Cartoon Network Studios), hubiese cumplido 100 años de seguir vivo hoy. Barbera nació un 24 de marzo de 1911 en Manhattan en una familia italoamericana. Comenzó trabajando como caricaturista para la prensa, aunque rápidamente entró a la industria de la animación, pasando por los estudios Fleisher,Van Beuren y Terrytoons antes de marcharse a California para entrar en el departamento de animación de Metro Goldwyn Mayer en 1937. Allí conoció al que sería su socio de por vida, William Hanna. Juntos crearían Tom & Jerry, unas de las parejas más populares de la historia de la animación, en la que trabajarían durante 17 años, realizando unas 114 piezas con ellos, que obtuvieron siete Oscars de un total de catorce nominaciones al Mejor cortometraje de animación.
La secuencia de baile de Jerry con Gene Kelly en Levando anclas (Anchors Aweigh, 1945, George Sydney) está considerada un importante logro tecnológico, al ofrecer la más perfecta sincronización entre imagen real y animación hasta ese momento.

Con el cierre de 1957 del departamento de animación en MGM debido a la crisis que supuso la popularización de la televisión, tanto Joe Barbera como William Hanna ven más ventajas que inconvenientes al nuevo invento y abren la productora de animación para televisión que dominaría el sector durante la segunda mitad del siglo XX, Hanna-Barbera, en la que darían vida a una multitud de personajes igualmente populares como Huckleberry Hound, el Oso Yogi o los Picapiedras. Sin embargo, el más importante legado del estudio fue encontrarle un uso industrial a la animación limitada.
La animación limitada había sido popularizada por estudios como UPA, pero fue realmente el estudio Hanna-Barbera el que consiguió darle una aplicación práctica. Esta forma de trabajo consiguió bajar enormemente el tiempo y el dinero necesarios para producir animación: de los 35.000 dólares y 19.800 dibujos que costaba realizar siete minutos de animación para Tom & Jerry, un episodio de cinco minutos para Ruff and Reddy no costaba más de 5.000 dólares y 600 dibujos, según cuenta Hanna Barbera en su libro autobiográfico A Cast of Friends (1999, pp. 81-83). El sistema permitía asimismo la creación de bibliotecas y la reutilización constante de los celuloides, de tal manera que a mayor cantidad de capítulos, más eran capaces de reducir tiempos y costes. Esta forma de trabajo está en la base de la actual industria digital de la animación para televisión y web.
Para Barbera, la animación era sobre todo una forma artística escapista, que permitía a la gente olvidarse de los problemas diarios:
la animación es un alivio sobre lo que sucede en el mundo. Uno se levanta por la mañana y enciende la radio, y oye que un puente desapareció en Albany (Nueva York), una bomba ha explotado aquí y que hay una inundación sobre la Costa Este. Entonces encienden la televisión y lo ven todo. A todo color, nada menos; ¿Dónde está el alivio? Esto es lo que hacemos: proveemos alivio en un producto de fantasía. Es importante hacer que la gente olvide lo que está pasando.
Fotografía de 1960 de la pareja publicada en la revista Time. Joseph Barbera, a la derecha.
La mayoría de los personajes creados por el dúo reflejan el sentido de compañerismo y amistad que formó parte de su unión comercial durante más de sesenta años. Sin embargo, Barbera tenía una personalidad muy diferente de la de Hanna y mientras que el círculo de amistades del segundo se centraba más en otros profesionales de la animación, Barbera siempre tuvo un mayor interés por las celebridades y los actos sociales de Hollywood, la buena vida y el lujo. Esto hizo que su unión fuera estrictamente laboral y jamás compartieran su tiempo de ocio.
Tanto Joe Barbera como William Hanna continuaron al frente de su compañía hasta 1991.
El 18 de diciembre de 2006 fallecía en su casa de Los Angeles a los 95 años de edad, dejando tres hijos de su primer matrimonio.
Espero que la gente me recuerde como el creador de varios personajes cálidos, divertidos y amados, los cuales puedan hacer que todo mundo sea feliz y sonría”, comentó el artista en una entrevista para la Archive of American Television, en 1997.
Joseph Barbera publicó su autobiografía My Life in Toons: From Flatbush to Bedrock en 1994 , no traducida al castellano.